HTMLBOY Javier Usobiaga, web designer & front-end developer.

La igualdad es cosa de hombres

Llevamos años oyendo hablar del machismo. Llevamos años escuchando que nosotros éramos parte del problema, y que con “no hacer” era suficiente. Y así, en nuestro papel de pasivos, hemos cumplido con nuestro deber social: en el momento en el que no hacíamos, en el que no pegábamos o discriminábamos, estábamos cumpliendo con nuestro deber, siendo hombres responsables y socialmente comprometidos.

Y con esta premisa dejamos, sencillamente, que las cosas ocurran. Vemos un programa en la tele que habla sobre Internet, y solo hablan hombres. Y lo único femenino que sale es el culo de una pobre incauta que algún desgraciado ha grabado y ha colgado en Internet. O una chica que hace un videoblog de maquillaje y que es ridiculizada en la pequeña pantalla. Y nos parece bien.

Pero aún hay más. Vamos a una, digamos, feria mundial del móvil, y no nos extrañamos de que las únicas mujeres que se pueden ver por ahí son las azafatas detrás del mostrador. Y nos parece bien.

Pero aún hay más. Vamos a una conferencia técnica y reímos las gracias de ese ponente que hace bromas sobre qué llevan las mujeres en el bolso, y va poniendo fotos de mozas desnudas en su presentación; como si no supiera que su “target” está compuesto por hombres, y las pocas mujeres asistentes más les vale ir aceptándolo. Y nos parece bien.

Pero aún hay más. Una negocio de camisetas comercializa prendas hipersexualizadas y degradantes para la mujer, y nos limitamos a pensar que si lo llevan, es porque quieren, y que no hay nada de malo en ello, faltaría más.

Todo esto lo he visto en el último año, con mis propios ojos.

Basta. Es hora de cambiar las cosas. Es hora de que de ser “hombres no agresores” pasemos a ser “hombres defensores”, “activistas”, o como lo quieras llamar. Es hora de que aceptemos nuestra responsabilidad y ayudemos a cambiar todo esto. Es hora de que pasemos del mensaje de “yo no he hecho nada malo” al mensaje de “eso no está bien y yo no voy a tolerarlo”.

Dejemos de engañarnos, no vivimos en una sociedad igualitaria. Quizá un poco más en la base, pero cuando rascas un poco, aparecen todos los prejuicios. Cuando subes a las altas esferas, puedes saber porqué las mujeres tienen la entrada prohibida: porque los negocios se hacen con alcohol, coca y putas. Mientras sigamos impasibles, estamos alimentando ese modelo social. Deja de creer que porque a las mujeres les dejan conducir sin permiso escrito de sus maridos, nuestro trabajo ha terminado. Queda mucho por recorrer.

¿Qué es lo que tenemos que hacer? Tenemos que convertirnos en defensores, en lugar de no-agresores. Ponernos en su lugar. Dejar de disimular como una broma un problema real. Dejar de asumir que “todo hombres” es una representación aceptable de la sociedad. Denunciarlo y luchar contra ello. Sin nosotros, no hay solución.